Kazuo Umezu, legendario mankaga japonés conocido como el “dios del manga de terror”, falleció el 28 de octubre a los 88 años. Nacido en 1936 en la prefectura de Wakayama y criado en Nara, Umezu inició su relación con el manga desde su infancia, debutando profesionalmente en 1955 mientras aún era estudiante de secundaria, y se convirtió en uno de los artistas más destacadps de su generación.
Adiós el gran maestro del terror en el manga
Con una carrera que abarcó más de seis décadas, Umezu revolucionó el manga de terror, influyendo a generaciones de artistas y lectores a través de sus historias oscuras y su habilidad para explorar los miedos humanos más profundos.
Su ascenso en la escena del manga de terror comenzó en la década de 1960, cuando lanzó obras como Hebi Shojo (La chica serpiente), que explora el inquietante vínculo entre una niña y una serpiente gigante que busca vengarla, y Nekome Kozo, que presenta a un héroe oscuro mitad humano y mitad gato.
Pero uno de sus trabajos más representativos llegó en 1972 con la serie Hyoryu Kyoshitsu (Aula a la deriva), una historia impactante sobre un grupo de niños que, junto con su escuela, son transportados a un mundo devastado y hostil. Esta obra no solo se convirtió en un hito en el manga de ciencia ficción y terror, sino que también recibió el prestigioso Premio Shogakukan, consolidando a Umezu como un pionero del género.
En 1976, Umezu demostró su versatilidad con Makoto-chan, una serie de humor protagonizada por un niño de jardín de infantes que popularizó la icónica frase "Guwashi" y su característico gesto con la mano. Este cambio hacia la comedia demostró su capacidad para moverse entre géneros, ampliando su influencia en la cultura popular japonesa. Además de sus contribuciones al manga, Umezu también exploró el cine y las artes visuales, desafiando constantemente las fronteras de su creatividad.

Reacciones al fallecimiento de Kazuo Umezu
Junji Ito, el actual maestro del manga de terror y admirador de Umezu, expresó en sus redes sociales la profunda tristeza que siente por la partida del artista:
“El mejor recuerdo de mi vida es cuando charlé con él en la Casa Makoto-chan y luego comimos juntos en un restaurante italiano de Kichijoji. Rezo por su alma para que descanse en paz desde el fondo de mi corazón”.
Por su parte, la editorial Shogakukan, que publicó obras emblemáticas de Umezu, resaltó su invaluable legado:
“No solo dejó tras de sí obras revolucionarias en el terror, la comedia y la ciencia ficción, sino que también trascendió los medios de expresión del manga”.
La editorial ofreció sus condolencias y expresó su respeto y gratitud por la obra del artista, recordando su compromiso con innovar y desafiar los límites del manga hasta el último día. El fallecimiento de Kazuo Umezu marca el fin de una era en el manga japonés, pero sus creaciones seguirán inspirando a artistas y seguidores de todo el mundo.
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