Nintendo 64 se mantiene como una de las consolas más icónicas en la historia de los videojuegos, con un catálogo de títulos que redefinieron la industria. Sin embargo, Nintendo no fue la única compañía responsable de este logro. Rare, un desarrollador británico que trabajó en estrecha colaboración con Nintendo, jugó un papel fundamental en este éxito.
Con juegos emblemáticos como Donkey Kong Country y GoldenEye 007, Rare cimentó su lugar en la industria y sorprendió al mundo con innovadoras propuestas de juego. Entre sus contribuciones más destacadas se encuentra Banjo-Kazooie, un título que no solo se convertiría en un favorito de los fans, sino que también influiría en una de las franquicias más queridas de Nintendo: The Legend of Zelda.
Rare y Nintendo: una colaboración fuera de lo común
La relación entre Rare y Nintendo se consolidó en la década de 1990, cuando Rare desarrolló títulos para NES y SNES que se destacaron por su calidad y originalidad. Nintendo, conocida por su naturaleza reservada y protectora de sus propiedades intelectuales, dio un paso inusual al permitir que Rare utilizara algunos de sus personajes, incluyendo a Donkey Kong.
Esta colaboración resultó en el lanzamiento de Donkey Kong Country, un juego que rompió moldes en los juegos de plataformas con su uso de gráficos tridimensionales en un espacio 2D, un hito en la historia de la tecnología de videojuegos. Esta alianza estratégica consolidó la relación de ambas compañías, y Nintendo llegó incluso a adquirir una participación en Rare como muestra de su confianza.
Inspirado por el éxito de Super Mario 64, Rare buscaba desarrollar su propio juego de plataformas en 3D, y tras el éxito de Diddy Kong Racing, el estudio finalmente concretó esta ambición con Banjo-Kazooie, lanzado en 1998. El juego, protagonizado por un oso llamado Banjo y su compañera pájaro Kazooie, fue un éxito instantáneo y se convirtió en uno de los títulos más vendidos de la Nintendo 64. El estilo visual, los detalles gráficos, el diseño de niveles y la jugabilidad fluida de Banjo-Kazooie le valieron reconocimiento a nivel mundial y cimentaron la reputación de Rare como un estudio de clase mundial.

Lejos de limitarse a producir su juego sin intervención, Rare colaboraba de cerca con Nintendo, creando un ambiente de mutua inspiración. Las dos compañías trabajaban en proyectos simultáneamente, intercambiando ideas y nutriéndose del trabajo creativo de cada uno. Así, Nintendo observaba de cerca el progreso de Rare con Banjo-Kazooie, y el éxito del juego tuvo una influencia inesperada en el desarrollo de otro título muy esperado.
El impacto de Banjo-Kazooie en el desarrollo de TLOZ: Ocarina of Time
En un artículo de Famitsu de 1998, redescubierto recientemente y compartido en la plataforma X (antes Twitter) por el usuario @m0m0_0ssrr_, Shigeru Miyamoto, una de las figuras más influyentes en Nintendo, habló sobre cómo Banjo-Kazooie influyó directamente en el desarrollo de Ocarina of Time. Según las traducciones del usuario @gosokkyu, Miyamoto comentó que parte del retraso de Zelda se debía al impacto de Banjo-Kazooie, describiéndolo como un juego tan impresionante que Nintendo no quería quedarse atrás en términos de calidad y detalle.
Miyamoto incluso comparó ambos juegos con el concepto de “makunouchi bento”, un tipo de comida envasada japonesa que simboliza la calidad y la variedad. Mientras que describió a Super Mario 64 como un “makunouchi bento”, reconoció a Banjo-Kazooie como un “makunouchi bento de lujo”, refiriéndose a la riqueza visual y la profundidad del juego.
“El retraso de Zelda se debe en parte a Banjo, es tan increíble que no queremos quedarnos atrás… Si Mario es un makunouchi bento, Banjo es un makunouchi bento de lujo… No sé cómo será el estilo artístico, pero una vez que estés dentro, quedarás enganchado”, mencionó Miyamoto.

Para Miyamoto y su equipo, el estándar establecido por Rare con Banjo-Kazooie significaba que Ocarina of Time también debía cumplir con las altas expectativas de los jugadores y alcanzar un nivel de calidad superior.
The Legend of Zelda: Ocarina of Time fue lanzado finalmente en 1998, después de varios retrasos, y marcó un antes y un después en la industria de los videojuegos. Si bien el juego siempre estuvo destinado a ser revolucionario, la influencia de Banjo-Kazooie y el deseo de igualar su calidad visual y jugable llevaron a Nintendo a pulir aún más su proyecto, asegurando que cada aspecto de Ocarina of Time reflejara la visión y los estándares de la compañía.
La colaboración entre Rare y Nintendo es un ejemplo de cómo el trabajo en equipo y la competencia amistosa pueden impulsar la innovación y la excelencia en el desarrollo de videojuegos. Ambos juegos, Banjo-Kazooie y Ocarina of Time, siguen siendo considerados dos de los mejores títulos de la Nintendo 64 y han dejado una huella en la cultura gamer. La relación entre Rare y Nintendo no solo benefició a ambos estudios, sino que también ofreció a los jugadores experiencias inolvidables que siguen siendo disfrutadas hasta hoy.
Entrar y enviar un comentario