Hace un par de años escribí sobre cómo Fortnite me había atrapado tras el lanzamiento de las skins de Dragon Ball y Star Wars en la Temporada 3 del Capítulo 3. Junto a mi hermano, comencé a dedicar al menos un par de horas a jugar el juego de Epic, y aunque fascinado por la experiencia a la Ready Player One, especulaba sobre la posibilidad de dejar el juego en unos meses. Eso fue en septiembre de 2022. Bueno… estaba muy equivocado.
Fortnite en su máximo nivel
He jugado Fortnite de forma regular desde 2022, en algunas ocasiones más que otras, pero se ha convertido en ese juego que pongo para divertirme. A diferencia de cosas como Sparking Zero, Spider-Man 2 o Tekken 8, juego Fortnite sin pensar, necesariamente, en una reseña o contenido para mi trabajo. Eso también implica que no pueda jugar tanto como quiero, pues en ocasiones solo juego para trabajar, como a finales de 2023, en donde no pude completar el pase de Fortnite OG por jugar todos los nominados a The Game Awards y los Premios 3DJuegos LATAM.
No me estoy quejando de mi trabajo, pero sí de la falta de tiempo para jugar Fortnite. Sea como sea, el battle royale se ha mantenido entre mis juegos favoritos, pero con un margen bastante amplio en relación a los juegos que sí han cambiado mi vida. Sin embargo, tras el lanzamiento de Absolute Doom, la temporada de Marvel en el Capítulo 5, todo cambió drásticamente. Definitivamente esperaba pasarla bien con las nuevas skins y las armas inspiradas por los cómics y películas de Marvel, pero jamás pensé que dicha temporada me hiciera sentir como algunos de mis juegos favoritos.

Jugar Fortnite durante los últimos 3 meses ha sido una de las, como dice Viko, notas altas de mi día a día. Todo el tiempo libre que podía, esperaba dedicárselo a Fortnite. Salvo los juegos que me tocaron reseñar, y algunas pequeñas excepciones, la razón para encender mi Xbox Series X o PS5 era echarme una partidita de Fortnite… en algunas ocasiones saltando de una consola a otra solo para romper una mala racha. Ni siquiera he comenzado a ver las series de Agatha y Pingüino porque preferí seguir echando bala en la isla. Y durante las noches hasta soñaba con una intensa partida que salía de la nada.
Al igual que la primera vez, este inesperado amor por Fortnite tiene que ver con la colaboración con una propiedad que amo muchísimo: Marvel. De hecho, el inicio de la temporada llegó en medio de la locura por Deadpool y Wolverine y el anuncio de Robert Downey Jr. como Doctor Doom en el MCU. Pero fue el gran trabajo de Epic Games lo que me conquistó desde el primer minuto de la temporada.
¡Una verdadera obra marvelita!

Una vez que compré el pase de batalla y me coloqué la skin de Gweenpool, mi primer aterrizaje fue en La Balsa, la prisión de máxima seguridad. Este lugar hizo una breve aparición en Civil War de Marvel Studios, así como en los dos juegos de Spider-Man de Insomniac, pero, donde yo la conocí fue en el primer arco de The New Avengers de Marvel Comics, donde Brian Michael Bendis hace a Spider-Man un miembro de Los Vengadores.
Encontrar un lugar tan icónico como La Balsa en Fortnite fue maravilloso. Disparos de un lado a otro, alarmas sonando y revelando la ubicación de los enemigos, Emma Frost atacando los que intentaron derribarla, muertes por todos lados y, de repente, el primer cofre de Los Vengadores con el escudo del Capitán América. Esa fue el arma que lo cambió todo. Epic Games consiguió una increíble recreación de este mítico objeto, con un rebote exquisito, un diseño de audio extraído del MCU y una dinámica de golpeo brillante. De verdad me sentí como un héroe de cómic en un videojuego.

Avanzando entre las partidas y explorando el mapa, me encontré con otras cosas interesantes, como un pueblo dedicado al “benévolo” Doctor Doom y, por supuesto, el clásico castillo del villano, en una hermosa mini Latveria. Aunque pequeños y sin mucha explicación en el lore de Fortnite, los guiños al universo Marvel me hicieron suspirar y desear un juego dedicado por completo a ese universo donde Doom triunfo. Héroes caídos, guanteletes arcanos, el arsenal completo de War Machine y un montón de personajes de Marvel esparcidos por la isla… un sueño hecho realidad y cada partida se ponía mejor.
Mis vacaciones de verano coincidieron con el inicio de Absolute Doom, así que la primera semana no hice otra cosa que no fuera ver películas de Marvel y jugar Fortnite. Al poco tiempo pase de solo usar el escudo y las armas de Máquina de Guerra, a ponerme retos como conseguir los guanteletes de Doom o ganar una partida con Goku, Anakin Skywalker y los miembros de Metallica. El tiempo avanzaba y llegaban cosas más locas, como las armas de Gweenpool, las garras de Black Panther y los disparadores y botas de Iron Man. Insisto: UN SUEÑO HECHO REALIDAD.

No dejaba de pensar que Absolute Doom era lo mejor que le había pasado a Marvel en un videojuego, salvo por Spider-Man. Lo único que me faltaba era una campaña, pues aunque hay una “historia” en el juego, yo solo me enteré de algunas cosas para cumplir con las misiones diarias. Insisto en otro punto: la razón por la que jugué y le dediqué tanto tiempo (y dinero) al juego fue por los personajes de Marvel. Entiendo a los fans que aman el lore original de Fortnite, pero lo que a mí me gusta es ver a Goku Ultra Instinto destrozando al Doom Guy con las garras de Black Panther.
Y así fue. Durante 3 meses, dediqué todo el tiempo que pude al battle royale de Epic. Acabé con las metas en una semana, superé prácticamente todas las victorias que había acumulado en dos años, aprendí a usar cada arma del juego y, de vez en cuando, revisaba la fecha en que la temporada terminaría. Sabía que, aunque brillante y emocionante, esta experiencia tenía fecha de caducidad, lo que me hacía disfrutar más de cada partida. ¿Invertir tiempo y dinero en algo que está condenado? La vida es un riesgo, y cualquier cosa tiene un límite de tiempo… aunque no nos guste la idea.
Te amo 3 millones, Fortnite
Gané 115 partidas (113 en Cero Construcción, 1 en Battle Royale y 1 en Recarga). Gasté más de 26,000 paVos en skins (Iron Spider, Black Cat, Silver Surfer, Mephisto, Venom, Rogue, etc). Le dediqué más de 200 horas (creo que cerca de 300) a toda la temporada. Y estoy verdaderamente triste porque se acabó. Pero como dice Vision en Age of Ultron: “algo no siempre es bello porque dure”. El final de Absolute Doom, o la Temporada 4 del Capítulo 5, es un cierre perfecto a un momento cumbre de mi vida cómo jugador. Todo lo que he mencionado (espero) se lee bien, emocionante, divertido y quizá hasta entretenido. Pero es imposible describir lo bien que me sentí jugando a Fortnite en los últimos 3 meses.

Desde el temblor de las manos y las palpitaciones aceleradas en partidas intensas. La rabia de un escopetazo final que acabó con una partida increíble. Una racha de días sin lograr una sola victoria. Y sí, el suspiro de tranquilidad cuando esa partida que parecía imposible se convirtió en una victoria hermosa. Jugar videojuegos, para muchos, es más que solo pasar un rato frente a la televisión, intentando olvidar los problemas del mundo real. Jugar videojuegos es desbordar pasión, subir la adrenalina y saltar de alegría por una explosión virtual.
Fortnite fue, durante los últimos 3 meses, ese momento que esperaba a lo largo del día y que no quería perderme. Ese maratón del fin de semana que deseaba volver a comenzar desde que soltaba el control los lunes por la madrugada. Fortnite y Marvel me hicieron sentir tan emocionado como aquellos juegos que transformaron mi vida por su historia, personajes y brillantes mecánicas. Fortnite se ha convertido (con una mínima posibilidad de cambio) en EL JUEGO por el que voy a recordar 2024. Y de forma muy extraña, Fortnite sigue vivo, con su nueva temporada, pero sin Marvel, sin las armas de Los Vengadores, sin las skins de los cómics y las películas cada dos semanas.

Sigo creyendo que Fortnite puede terminarse para mi en semanas o meses, pero lo que ha pasado este año es especial. Tan especial como mi travesía por Liberty City en la primavera de 2008 o aquel mítico enero que descubrí la región de Hisui: un momento en el espacio-tiempo que no quiero olvidar jamás. Te amo 3 millones, Fortnite S04C5.
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