En 1988, Akira Toriyama se enfrentó a una de las tareas más difíciles mientras escribía y dibujaba Dragon Ball: presentar una versión adulta de Goku tras los acontecimientos del Arco del Rey Demonio Piccolo. El resultado es el que todos conocemos: un fornido guerrero usando un dobok naranja con el kanji de la Escuela de la Tortuga. Sin embargo, lo cierto es que antes de ese diseño, Toriyama imaginó uno sustancialmente diferente para el protagonista de la historia.
El primer diseño de Goku adulto
Tras finalizar el Arco del Rey Demonio Piccolo, Akira Toriyama decidió realizar cambios físicos en su protagonista para mejorar las escenas de combate. Con este objetivo en mente, el mangaka decidió adelantar su obra algunos años en la narrativa, presentando a un Goku que comenzaba a adentrarse en la vida adulta.
El primer diseño que conocimos del saiyajin en su etapa adulta lo mostró con unos curiosos ropajes que Kami Sama le había regalado, para luego cambiarse y usar su icónico doji naranja, con botas y una camiseta negra debajo de su chaleco. Sin embargo, antes de que esta versión del protagonista fuera revelada, Toriyama había ideado una bastante diferente.
El primer diseño de Goku adulto fue realizado en 1988, pero no se dio a conocer por Shueisha hasta 1990 en el libro de arte Akira Toriyama: The World. En este boceto, vemos a Goku con un doji muy parecido al que siempre ha usado, con la única excepción de que en esta primera versión no lleva la camiseta negra. Además, tampoco podemos ver el kanji de la Escuela de la Tortuga impreso en su uniforme. Sin embargo, lo que más llama la atención, sin embargo, es que Goku sostiene un bastón muy similar al que usaba el Maestro Roshi: ¿sería este el reemplazo del Báculo Sagrado que el saiyajin perdió en el templo de Kami Sama?

Como puedes ver, de haberse quedado esta versión del saiyajin, Dragon Ball seguramente habría tenido un desarrollo considerablemente distinto. La modificación de su icónico doji naranja y la inclusión de un bastón como arma principal podrían haber modificado la dinámica de sus combates. Quizás, este Goku hubiera tenido un enfoque narrativo más cercano a la sabiduría de los maestros como el Maestro Roshi, en lugar de ser el guerrero impulsivo que conocemos: en cualquier caso, agradecemos que Toriyama hubiese rediseñado a su icónico guerrero.
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