Después de una exitosa primera temporada y luego de presentar los primeros 3 episodios de su segunda parte, Arcane se mantiene como una de las mejores adaptaciones de un videojuego en cualquier medio. Y lo mejor de todo es que no necesitas haber jugado un solo minuto de League of Legends para disfrutar de esta increíble serie animada. De hecho, la serie es tan buena que ha logrado una cosa que Star Wars jamás pudo hacer: interesarnos en la política.
“Así muere la libertad, con un fuerte aplauso”
Desde el texto que da introducción al Episodio 1 de Star Wars, George Lucas intentó dejar a un lado la ópera espacial y la aventura de la primera trilogía, para centrarse en temas más complejos. A grandes rasgos, el conflicto que nos lleva al nacimiento del villano más icónico de toda la galaxia, comienza con un bloqueo comercial impuesto por la Federación de Comercio alrededor del planeta Naboo. Sin embargo, esta situación es solo un pretexto diplomático encabezado por el senador Palpatine, quien, un par de películas después, será revelado como un lord Sith.
La idea, en realidad, no está nada mal, pues busca condenar a toda la República a un desenlace trágico, utilizando las herramientas democráticas que la consolidaron en un principio. Desde este punto de vista, la pelea del bien contra el mal que vimos en la trilogía original, tiene un origen mucho más realista y maduro de lo que hubiéramos imaginado. Lamentablemente, George Lucas nunca consigue que este conflicto político sea la base de la trilogía. Al final Palpatine asume el poder de una República en guerra, pero sus movimientos son torpes y aburridos, e incluso pasan desapercibidos ante la pésima construcción de la trama. Jar Jar Binks es el culpable de su enorme ascenso… en una pequeña escena que miles de fanáticos ignoraron por completo.
“Así muere la libertad, con un fuerte aplauso”, sentencia Padme Amidala cuando Palpatine asume el control de su nuevo Imperio Galactico, para que, en la siguiente toma, Darth Vader pueda acabar con los responsables del bloqueo comercial que vimos en La Amenaza Fantasma. Insisto: una buena idea, pésimamente ejecutada. Aunque las precuelas tengan una mejor aceptación, por culpa de los proyectos de Disney, eso no borra el mal trabajo detrás del Episodio 1, 2 y 3. Por suerte, esas malas ideas han sido rescatadas por Arcane, lo que nos deja ante uno de los mejores momentos de la segunda temporada.
"Hasta que todas nuestras familias estén a salvo"
A diferencia de Star Wars, Arcane no basa todo su argumento en la construcción de un conflicto político, pero sí es una de las tres tramas que vamos siguiendo a lo largo de la serie. En un principio se puede pensar que todo gira alrededor de Jinx y Vi, pero la realidad es que cada capítulo agrega un poco más de lore a la historia, por lo que de repente pasamos de la guerra entre hermanas al descubrimiento de la magia o el conflicto social entre los habitantes de Piltover y Zaun. De algún modo, los escritores consiguieron que estas tres historias convergen en una misma narrativa, pero es el ritmo, desarrollo de personajes y la presentación general lo que consigue mantener el interés de la audiencia.

SPOILERS DE ARCANE A CONTINUACIÓN
Enfocándonos en el conflicto político, es el final de la primera parte de la segunda temporada, en el que llegamos a encontrarnos con esta idea del “fin de la democracia”. Muy similar a lo que pasa en La Venganza de los Sith, la guerra entre Piltover y Zaun ha escalado a tal nivel que debe haber un líder que tome el control de todas las decisiones políticas y militares. Sin embargo, no se trata de un personaje que se ha presentado con cierta ambigüedad a lo largo de la historia, sino de una poderosa guerrera que ha entrado en un conflicto personal por culpa de las acciones de Jinx.
No voy a detallar las razones que llevan a Caitlyn a aceptar este nuevo cargo, pues necesitaría una sola nota para ello, sino, más bien, a destacar la forma en que el conflicto dentro de Piltover llega a ese momento. Una vez más: Caitlyn no es la mente maestra detrás de este acto político, es solo un peón para que la verdadera interesada en el poder tenga más influencia en las decisiones que se toman en su “reino”. Ambessa Medarda es todo lo que Palpatine debía ser, pero que George Lucas nunca logró.

Desde las sombras, pero también con todos los reflectores a su alrededor, Ambessa consigue manipular a todos los personajes que necesita para que el movimiento de una nueva líder sea aceptado de forma unánime. Al menos hasta donde la serie nos ha colocado, Ambessa ni siquiera está involucrada con Jinx y su cruzada de venganza, pero sí ha aprovechado las acciones de la protagonista para ganar cada vez más poder. Han sido apenas unos cuantos movimientos los que nos han llevado al clímax de este primer arco para la segunda temporada, pero la construcción de todo fue tan brillante, que pareciera que estamos ante la culminación de la gran promesa de la serie. Y aunque no hay aplausos, sí que hay un sórdido saludo militar que hace del ascenso de Caitlyn un evento canónico para la trama.
A la par de su ascenso al poder, Arcane nos muestra los oscuros momentos en los que Ambessa cimentó su jugada maestra. Traiciones, asesinatos y mentiras, una fórmula básica para el villano genérico, pero, en vez de sentirse como un cliché, Arcane lo muestra como si estuviéramos en los mejores momento de Game of Thrones. Si Anakin Skywalker hubiera asumido el papel de Darth Vader con un desarrollo tan emocionante... Star Wars hoy sería insuperable hoy en día.

Todavía le restan seis episodios a la segunda temporada de Arcane, pero sobra decir que estamos ante una producción que no le pide nada a series o películas live action. Sin importar que hayas jugado a League of Legends o que siquiera conozcas el videojuego, Arcane es una serie que brilla por sí sola. Y claro, Star Wars está más allá del bien y el mal, pues se trata de una producción clave en el desarrollo de la cultura pop, pero en está ocasión ha sido claramente superada.
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